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Significado
La progresión del castigo como última medida
Mateo Alemán plantea una jerarquía moral donde la persuasión precede al castigo. Cuando los actos benevolentes y las palabras compasivas fracasan en transformar la conducta de alguien, entonces interviene el rigor punitivo como recurso final. La idea subyacente apunta a que existen individuos impermeables a la bondad, quienes solo responden ante la severidad. Este pensamiento refleja la mentalidad del Siglo de Oro español, donde convivían concepciones humanistas con prácticas de control social basadas en el miedo.
Implicaciones en la educación y la justicia
La cita revela una visión pragmática, aunque problemática: no todos responden igual a los mismos estímulos. Alemán reconoce que ciertos sujetos requieren métodos distintos, más drásticos. Sin embargo, esto puede justificar fácilmente prácticas coercitivas injustas. La propuesta presupone que el castigo es legítimo cuando el diálogo fracasa, lo que plantea interrogantes contemporáneos sobre rehabilitación versus represión, y cuestiona si la dureza es realmente efectiva para cambiar comportamientos o simplemente es un acto de control.
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“La ciencia que se aparta de la justicia, más que ciencia debe llamarse astucia”
“Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales”
“Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”
“Los buenos terminan felices; los malos, desgraciados. Eso es la ficción.”
Más frases de Mateo Alemán
“Deben buscarse los amigos como los buenos libros. No está la felicidad en que sean muchos ni muy curiosos; sino pocos, buenos y bien conocidos.”
“La juventud no es un tiempo de la vida, es un estado del espíritu.”
“El deseo vence al miedo.”
“No hay palabra ni pincel que llegue a manifestar amor de padre.”
“Suelen decir que el hombre que apetece soledad tiene mucho de dios o de bestia.”