“El Dios de este mundo es la riqueza, el placer y el orgullo.”
Teólogo y fraile agustino alemán, iniciador de la Reforma protestante con sus noventa y cinco tesis contra las indulgencias. Tradujo la Biblia al alemán y defendió la justificación por la sola fe.
1483 – 1546
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Significado
Jerarquías invertidas
Luther está señalando que lo sagrado puede ser desplazado por aquello que organiza la vida diaria: la acumulación de bienes, la búsqueda de goces inmediatos y la autoexaltación. Ese desplazamiento altera prioridades: la fe y la ética quedan subordinadas a la lógica del consumo y la apariencia. Cuando valores económicos y personales ocupan el centro, cambian las decisiones colectivas y privadas; la trascendencia se reemplaza por la eficiencia y el prestigio.Eco histórico y moral
En su contexto de crítica a prácticas eclesiásticas y comerciales, la frase funciona como diagnóstico y advertencia. Subraya que la corrupción espiritual adquiere formas económicas y psicológicas, y plantea la necesidad de un juicio moral renovado. Implica también un llamado silencioso a revisar instituciones y hábitos: no solo se trata de denunciar la codicia externa, sino de confrontar cómo cada individuo legitima aquello que considera absoluto.Frases relacionadas
“Cuando se trata de dinero todos somos de la misma religión.”
“El hombre, en su orgullo, creó a Dios a su imagen y semejanza.”
“Si Dios tan sólo me hiciera una simple señal, como hacer un ingreso a mi nombre en un banco!”
“No hay discusión con los pretendientes a un conocimiento divino y a una misión divina. Están poseídos por el pecado del orgullo, y han cedido a la tentación perenne.”
Más frases de Martin Lutero
“Una mentira es como una bola de nieve; cuanto más rueda, más grande se vuelve.”
“Tengo tres perros peligrosos: la ingratitud, la soberbia y la envidia. Cuando muerden dejan una herida profunda.”
“La humildad de los hipócritas es el más grande y el más altanero de los orgullos.”
“Aquel a quien no le gusta el vino, ni la mujer, ni el canto, será un necio toda su vida.”
“La facultad del oído es una cosa sensible: muy pronto se sacia y al poco tiempo se cansa y aburre.”