“Todo, todo es robo; todo es competencia incesante y rigurosa en la naturaleza. El deseo de apropiarse de la sustancia de los demás es el más importante —y el más legítimo—: la pasión que la naturaleza ha generado en nosotros y, sin duda, la más agradable.”
El marqués de Sade fue un escritor francés conocido por sus obras provocadoras que exploran la libertad, la moral y las pasiones extremas, y cuya obra influyó en la literatura y la filosofía críticas.
1740 – 1814
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Significado
Sobre la pulsión y la naturaleza
Sade plantea que la vida consiste en una lucha constante por apropiarse de lo ajeno, donde la competencia y el deseo de incorporar al propio cuerpo o al propio interés la sustancia del otro aparecen como fuerzas motoras. Esa afirmación recupera una visión naturalista: los impulsos que toleran la transgresión, incluida la violencia y la usurpación, aparecen como legítimos porque brotan de la condición biológica y satisfacen un placer directo. Aquí la moral tradicional queda desplazada por una mirada que prioriza lo instintivo y lo efectivo frente a lo normativo.
Implicaciones éticas y políticas
Aceptar esa perspectiva desmantela las garantías de justicia y la inviolabilidad de la propiedad; también legitima el poder del más fuerte y normaliza el conflicto permanente. Al mismo tiempo funciona como una prueba filosófica: si la naturaleza puede ser criterio de legitimidad, deben replantearse los límites entre deseo, derecho y violencia. La proposición no ofrece soluciones fáciles; plantea, sin concesiones, la tensión entre apetito y convivencia.
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“Mientras las leyes se mantengan como están hoy, la opinión pública nos obliga a cumplirlas; pero en la intimidad y en silencio nos compensamos por la cruel castidad que debemos mostrar en público.”
“Para conocer la virtud, primero debemos familiarizarnos con el vicio.”
“La pasión de la lujuria no solo debe servirse; exige, milita y tiraniza.”
“La principal y más hermosa cualidad de la naturaleza es el movimiento, que la agita en todo momento; pero esta condición no es más que una consecuencia permanente de los crímenes: se mantiene solo a través de ellos.”
“Naturaleza, que para el perfecto mantenimiento de las leyes de su equilibrio general a veces requiere vicios y virtudes, y que ahora inspira este impulso según lo que necesita.”