“Si los hombres han nacido con dos ojos, dos orejas y una sola lengua es porque se debe escuchar y mirar dos veces antes de hablar.”
Marie de Rabutin-Chantal, marquesa de Sévigné, fue una escritora francesa conocida por sus célebres cartas privadas que ofrecen un retrato vívido e íntimo de la sociedad del siglo XVII.
1626 – 1696
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Significado
El arte de la prudencia en la comunicación
Madame de Sévigné propone una observación ingeniosa sobre la proporción corporal como metáfora moral. Nuestros órganos sensoriales superan en número a los expresivos, lo que sugiere una jerarquía clara: antes de articular palabras, debemos procesar información del mundo. La lengua única frente a múltiples canales de entrada establece un desequilibrio deliberado, casi una advertencia física sobre los peligros de hablar sin haber escuchado ni observado lo suficiente.
La reflexión pertenece al siglo XVII, una época donde la conversación cortesana requería sofisticación y donde las palabras imprudentes podían tener consecuencias graves. Sin embargo, su vigencia trasciende ese contexto. En la actualidad, cuando el impulso de expresarse compite con la paciencia de comprender, la máxima cobra relevancia renovada. Sugiere que el silencio atento y la observación minuciosa preceden al discurso inteligente. No es un llamado a la pasividad, sino a la reciprocidad equilibrada: quien domina la escucha antes de hablar cultiva una inteligencia más afinada y un impacto comunicativo más profundo.
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“Presta el oído a todos, y a pocos la voz. Oye las censuras de los demás; pero reserva tu propia opinión.”
“Estar preparado es importante, saber esperar lo es aún más, pero aprovechar el momento adecuado es la clave de la vida”
“Más vale una palabra a tiempo que cien a destiempo”
“El hombre cauto jamás deplora el mal presente; emplea el presente en prevenir las aflicciones futuras”
Más frases de Marquesa de Sévigné
“No hay nadie que no sea peligroso para alguien.”
“Los primeros sentimientos son siempre los más naturales.”
“Para juzgar cuánto importunamos al hablar de nosotros mismos, debemos tener en cuenta cuánto nos molestan cuando hablan sí mismos.”
“«El corazón no tiene arrugas».”
“El vivo placer que experimentamos al hablar de nosotros mismos, explica las conversaciones de largos años entre amantes y el apego de las devotas al confesionario.”