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Significado
Escuchar más, hablar menos
Shakespeare propone una jerarquía clara en la comunicación: la receptividad debe superar ampliamente a la expresión. Escuchar a muchos nos expone a perspectivas diversas, argumentos contradictorios y formas de pensar que desafían nuestras certezas. En cambio, hablar poco y con cuidado reduce el riesgo de cometer errores públicos, ofender innecesariamente o revelar ignorancia. La prudencia consiste en recopilar información antes de formar juicio.
La sabiduría de la reserva
La segunda parte de la máxima acentúa esta idea: recibir críticas sin defensa inmediata permite evaluarlas con distancia. Aceptar señalamientos externos, incluso los incómodos, es un ejercicio de humildad que fortalece el pensamiento. Guardar la propia opinión no significa carecer de ella, sino elegir cuándo compartirla, con quién y bajo qué circunstancias. Esta prudencia era especialmente valiosa en la corte isabelina, donde las palabras podían tener consecuencias políticas.
Relevancia contemporánea
Hoy la cita adquiere urgencia particular. En redes sociales abundan voces apresuradas que publican antes de reflexionar. Volver a esta sabiduría renacentista significa reconocer que el silencio estratégico, lejos de ser debilidad, es fortaleza.
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“Si los hombres han nacido con dos ojos, dos orejas y una sola lengua es porque se debe escuchar y mirar dos veces antes de hablar.”
“Estar preparado es importante, saber esperar lo es aún más, pero aprovechar el momento adecuado es la clave de la vida”
“Más vale una palabra a tiempo que cien a destiempo”
“El hombre cauto jamás deplora el mal presente; emplea el presente en prevenir las aflicciones futuras”
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