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Significado
La virtud del aguante y sus impostores
Mariano Aguiló, poeta y filólogo mallorquín del siglo XIX, distingue aquí dos actitudes radicalmente opuestas que pueden parecer superficialmente iguales. La paciencia genuina requiere fortaleza: es la capacidad de perseverar en dificultades, de esperar el momento adecuado mientras se trabaja internamente. En cambio, la indolencia disfrazada es pasividad pura, la rendición disfrazada de conformismo. Una abraza el esfuerzo diferido; la otra lo abandona completamente.
La confusión entre ambas es peligrosa porque la indolencia reclama las virtudes de la paciencia sin cumplir su costo. El vencido se detiene y declara que "así es la vida", adoptando una resignación cómoda. El paciente, por el contrario, sostiene su tensión interna mientras espera. Una comporta coraje; la otra, rendición. Aguiló advierte que este error conceptual puede sabotear nuestras propias vidas: podríamos autojustificarnos bajo la etiqueta "paciente" mientras simplemente nos abandonamos.
La distinción tiene aplicaciones prácticas: en proyectos largos, relaciones o recuperaciones, vale preguntarse si estamos generando energía interior o meramente pasando el tiempo.
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“El infortunio, el aislamiento, el abandono y la pobreza son campos de batalla que tienen sus héroes.”
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