“Si persigues el bien con esfuerzo, el esfuerzo perece, pero el bien permanece; si sigues el mal por placer, el placer se desvanece y solo queda el mal.”

Marcus Tullius Cicero
Marcus Tullius Cicero

Marco Tulio Cicerón fue un jurista, político, filósofo, escritor y orador romano, considerado uno de los mayores retóricos y estilistas de la prosa latina; introdujo las escuelas filosóficas griegas en la intelectualidad romana y dejó influyentes escritos humanistas, políticos y epistolares.

106 a. C. – 43 a. C.

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Significado

Trabajo moral y su legado

Cicerón formula aquí una distinción clara: la conducta virtuosa exige empeño continuo, y ese empeño puede agotarse, pero la bondad lograda conserva su efecto. Procede de su formación como orador y su afinidad con corrientes éticas del mundo romano, donde la virtud tenía valor público y personal. La frase subraya que el sacrificio puntual es transitorio, mientras que el fruto moral —la justicia, la reputación, la paz interior— persiste más allá del esfuerzo.

Placer efímero y daño duradero

Por contraste, perseguir gratificaciones fáciles produce sensaciones pasajeras que se disipan, dejando únicamente consecuencias negativas. Esa advertencia se dirige tanto al individuo como al gobernante: las decisiones tomadas por interés inmediato degradan el carácter y dañan la comunidad. La implicación práctica es clara: cultivar la disciplina y priorizar bienes duraderos evita remordimientos y costos sociales que el placer momentáneo no compensa.

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