“Que el bienestar del pueblo sea la ley suprema.”
Marco Tulio Cicerón fue un jurista, político, filósofo, escritor y orador romano, considerado uno de los mayores retóricos y estilistas de la prosa latina; introdujo las escuelas filosóficas griegas en la intelectualidad romana y dejó influyentes escritos humanistas, políticos y epistolares.
106 a. C. – 43 a. C.
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Significado
Una norma prioritaria
Para Cicerón la ley legítima recibe su autoridad cuando sirve al bienestar colectivo; poner ese fin por delante significa que las reglas y las instituciones deben orientarse hacia el bien común. La afirmación nace del pensamiento jurídico romano, preocupado por articular la justicia, la tradición y la utilidad pública. En ese marco, la ley deja de ser un fin en sí misma y se convierte en un instrumento para la convivencia humana y la preservación del orden social.
Consecuencias prácticas
Tomada literalmente, la prioridad del bien público dota al poder político de una base moral para intervenir en la vida colectiva, desde la seguridad hasta la salud pública y la economía. Esa legitimidad exige, sin embargo, límites: mecanismos que eviten que la búsqueda del bienestar colectivo convierta a la ley en pretexto para la arbitrariedad o la opresión. La clave está en combinar eficacia con garantías; solo así la orientación hacia el bien común se mantiene compatible con la libertad y la justicia.
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“A los republicanos se nos ha acusado de abandonar a los pobres. Pero es justo al revés: nunca nos votan”
“La capacidad del hombre para la justicia hace posible la democracia, pero su inclinación a la injusticia es lo que la hace necesaria”
“El único Estado estable es aquel en que todos los ciudadanos son iguales ante la ley.”
“El gobierno no descansa en la fuerza, el gobierno es la fuerza; descansa en el consentimiento, o en una concepción de la justicia.”
Más frases de Marcus Tullius Cicero
“¡Oh tiempos, oh costumbres!”
“Bajo el fragor de las armas, las leyes no se pueden escuchar.”
“Con la virtud por guía y la fortuna por compañera.”
“Cuanto más alto estamos, más debemos bajarnos hacia nuestros inferiores.”
“¡Cuidado con las enemistades ocultas y silenciosas; son peores que las abiertas y declaradas!”