“Se dice que existen tres clases de testigos: Los que han visto bien, pero dudan de lo que han visto. Los que han visto mal, pero creen haber visto bien. Y los que no han visto nada y aseguran haber visto todo.”

Marco Aurelio Almazán
Marco Aurelio Almazán

Escritor y diplomático mexicano.

1922 – 1991

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Significado

Los tres grados del engaño

La cita clasifica una realidad incómoda: la distancia entre lo que vemos y lo que creemos ver. El primer grupo padece inseguridad epistémica; poseen información pero carecen de confianza en su interpretación. El segundo grupo comete el error opuesto: construyen certezas sobre percepciones defectuosas, confundiendo convicción con precisión. El tercero, el más peligroso, carece completamente de experiencia directa pero reclama autoridad igual.

Implicaciones prácticas

Esta clasificación revela cómo funcionan los conflictos reales. Muchos desacuerdos no ocurren entre la verdad y la mentira, sino entre tipos diferentes de deformación. El testigo escéptico podría haber visto correctamente pero duda de su propio juicio. El testigo engañado ignora su ceguera. El impostor fabrica autoridad sin base alguna.

Lección sobre la confiabilidad

La cita sugiere humildad ante nuestras propias observaciones. No basta haber estado presente. Importa reconocer si dudamos sin razón, si nos engañamos activamente, o si fingimos experiencia que nunca tuvimos. La honestidad comienza admitiendo qué tipo de testigo somos.

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