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La paradoja del amor según Cernuda
El poeta español Luis Cernuda recurre a una metáfora zoológica para desvelar una verdad incómoda: los humanos, como los erizos de la fábula de Schopenhauer, enfrentan un dilema existencial. Necesitamos cercanía para combatir la soledad y el frío emocional, pero nuestra naturaleza áspera nos hiere mutuamente. El amor surge precisamente como respuesta a esta contradicción, como el intento de resolver lo irresolvible mediante la intimidad.
Sin embargo, Cernuda enfatiza el fracaso inherente: aunque buscamos unión, seguimos siendo erizos. La proximidad que anhelamos produce inevitablemente dolor. No es un pesimismo absoluto, sino una observación sobre la tragedia de la convivencia. El resultado refleja tanto el valor de intentar conectar como la imposibilidad de hacerlo sin sufrir daño.
Esta reflexión adquiere especial relevancia en la obra de Cernuda, poeta de la melancolía y la pasión frustrada. Sugiere que el amor nunca elimina completamente la soledad, pero permanece como nuestro único antídoto contra ella. La contradicción es el precio de estar vivo.
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“La Biblia dice que amemos a nuestros vecinos y a nuestros enemigos; probablemente porque generalmente son las mismas personas”
“Las mujeres han sido hechas para ser amadas, no para ser comprendidas.”
“La única manera en que un hombre debe comportarse con una mujer es: haciendo el amor con ella, si es bonita, o con otra, si es fea.”
“Es una extraña pretensión del hombre querer que el amor conduzca a alguna parte.”
Más frases de Luis Cernuda
“No es el amor quien muere somos nosotros mismos.”
“Todo lo que es hermoso tiene su instante, y pasa.”
“Las ciudades, como los países y las personas, si tienen algo que decirnos, requieren un espacio de tiempo nada más; pasado éste nos cansan.”
“Porque en la vida no hay más realidades que éstas: un destello de sol, un aroma de rosa, el son de una voz; y aun así de vanas y efímeras son lo mejor del mundo, lo mejor del mundo para mí.”
“Tú justificas mi existencia: si no te conozco, no he vivido; si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.”