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Significado
Una frase sobre los límites del conocimiento
Oscar Wilde, con su ingenio característico, plantea una paradoja sobre las mujeres que cuestiona la posibilidad misma de comprenderlas racionalmente. La afirmación sugiere que ciertos seres humanos operan bajo lógicas que trascienden el análisis intelectual: su valor radica en la experiencia emocional que generan, no en la capacidad de descodificar sus motivaciones. Wilde escribía en el contexto victoriano, donde la feminidad se mitificaba y las mujeres se mantenían alejadas de la vida intelectual pública.
Profundidad ambigua
La cita encierra una ironía incómoda. Al elevar a las mujeres al terreno de lo inefable, Wilde las coloca simultáneamente fuera del alcance del pensamiento riguroso. Esta estrategia, aunque aparentemente aduladora, perpetúa la idea de que la comprensión y el análisis no son accesibles ni necesarios para ellas. Leída hoy, revela cómo el romanticismo puede ser una forma velada de exclusión del diálogo genuino y la igualdad intelectual.
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