“Por tanto, el matrimonio no es un contrato ordinario, porque al terminarlo las dos partes no pueden volver al mismo estado en que estaban antes de contraerlo. Y si el contrato fue voluntario al celebrarse, ya no puede serlo —y casi nunca lo es— al disolverse, pues la parte que manifiesta el deseo de romperlo priva a la otra de la libertad para negarse y dispone de demasiados medios para forzar su consentimiento”
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Significado
La singularidad del vínculo matrimonial
Bonald plantea que el matrimonio se diferencia de un contrato común porque sus efectos no pueden deshacerse dejando a ambas partes en el mismo punto anterior. La afirmación subraya la intensidad de los lazos personales y materiales que se generan: hogares, hijos, reputaciones y dependencias económicas hacen que la ruptura no sea un simple intercambio de obligaciones. Al decir que la disolución raramente conserva la voluntariedad, apunta a una asimetría práctica de poder; quien decide terminar tiene, con frecuencia, recursos para forzar el consentimiento del otro y con ello limitar su libertad real de negar la separación.
Contexto e implicaciones prácticas
Vinculado a la reacción conservadora tras la Revolución francesa, Bonald critica la visión liberal que reduce el matrimonio a un acuerdo privado. Su argumento puede justificar restricciones al divorcio en aras de la estabilidad social, pero también ilumina un peligro distinto: las estructuras legales y económicas pueden convertir la posibilidad de romper en una forma de coacción, agravando la vulnerabilidad de la parte menos poderosa, históricamente la mujer. Queda planteada la tensión entre autonomía individual y obligaciones relacionales que toda legislación sobre pareja debe enfrentar.
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“Los hechos son claros: los líderes religiosos que presiden las ceremonias de matrimonio deben, y serán, guiados por lo que creen. Si no desean celebrar matrimonios de parejas del mismo sexo, es su derecho. El Tribunal Supremo lo dice. Y la Carta lo dice.”
“¿Cuántos años tienen que existir algunas personas para que se les permita ser libres?”
“Todos los hombres tienen iguales derechos a la libertad, a su prosperidad y a la protección de las leyes.”
“Seamos esclavos de las leyes, para poder ser libres.”
Más frases de Louis de Bonald
“No son los deberes lo que quitan a un hombre la independencia: son los compromisos.”
“Hay personas que no saben perder su tiempo completamente solas. Son el azote de las personas ocupadas.”
“Una conducta desarreglada aguza el ingenio y falsea el juicio.”
“Dos talentos en un solo matrimonio son mucho talento para una sola casa.”
“Los hombres son pervertidos no tanto por la riqueza como por el afán de riqueza.”