“Perdonar es establecer una conexión con el prisionero y descubrir que tú eras ese prisionero.”
Teólogo y autor estadounidense conocido por sus libros sobre ética cristiana, el perdón y la sexualidad; fue profesor y columnista influyente en temas pastorales y morales.
1921 – 2002
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Significado
La inversión del vínculo
Lewis B. Smedes, teólogo y autor de Forgive and Forget, propone una visión del perdón donde quien libera al otro descubre que estaba encadenado por su propio rencor. Aquí el gesto de perdonar es a la vez un reconocimiento: la rabia y la culpa crean una prisión interior. Al establecer una conexión con quien hirió, se evidencia que la barrera principal no era externa sino interna. Perdonar aparece entonces como una vía de autoconocimiento y desalojo emocional, no como una simple concesión al otro.
Implicaciones prácticas
Esta idea exige trabajo moral y psicológico: aceptar el daño sin justificarlo, responsabilizarse de las propias reacciones y decidir conscientemente soltar la venganza. El perdón puede abrir espacio para la reconciliación, o bien quedar como una transformación íntima sin recomponer la relación. En cualquier caso, su efecto no es neutral; altera la relación contigo mismo y con el pasado, y reclama humildad, coraje y voluntad de reparar donde sea posible.
Frases relacionadas
“Liberaos de vuestra esclavitud mental, solamente nosotros podemos liberar nuestras mentes”
“Nuestras convicciones más arraigadas, más indubitables, son las más sospechosas. Ellas constituyen nuestro límite, nuestros confines, nuestra prisión.”
“Si no tienes la libertad interior, ¿qué otra libertad esperas poder tener?”
“Hasta que no tengan conciencia de su fuerza, no se rebelarán, y hasta después de haberse rebelado, no serán conscientes. Éste es el problema.”
Más frases de Lewis B. Smedes
“Sabrás que el perdón ha comenzado cuando puedas recuperar a quienes te hicieron daño y sentir el poder de desearles lo mejor.”
“Se necesita una persona para perdonar; se necesitan dos personas para reconciliarse.”
“Cuando perdonamos el mal, no lo excusamos, no lo toleramos, no lo ignoramos. Enfrentamos el mal cara a cara, lo llamamos por lo que es, dejamos que su conmoción y su terror paralizante se disipen y que la furia que provocan en nosotros disminuya, y sólo entonces también nosotros perdonamos.”