Crear imagen
Elige un fondo:
Significado
Una sátira sobre la selección natural
El humorista Larry Wright juega con una idea paradójica: si la evolución funciona como Darwin la describió, ciertos animales domésticos deberían haber desarrollado habilidades específicas para adaptarse a su entorno humano. Los gatos, en particular, dependen de que sus dueños abran latas de comida. Según esta lógica cómica, generaciones de supervivencia favorecerían a aquellos ejemplares capaces de manipular latas, eliminando a los incapaces de hacerlo.
La gracia radica en exponer una incomprensión deliberada del mecanismo evolutivo. Darwin nunca sugirió que los organismos desarrollen exactamente lo que desean o necesitan en el corto plazo. La selección natural opera sobre variaciones genéticas preexistentes, requiere miles de generaciones y responde a presiones ambientales reales, no a deseos inmediatos. Un gato doméstico enfrenta pocas presiones que premiaran dedos oponibles o capacidad cognitiva para resolver abrelatas.
Wright señala, con tono irónico, cómo la evolución a menudo se malinterpreta como un proceso teleológico que "resuelve problemas". Su crítica es menos contra Darwin que contra quienes aplican la teoría de forma ingenua o distorsionada.
Frases relacionadas
“Yo soy un hombre de gustos sencillos: siempre me conformo con lo mejor”
“Hay tanta contaminación en el aire que, si no fuera por nuestros pulmones, no habría donde ponerla”
“La gente buena duerme mucho mejor por la noche que la gente mala. Por supuesto, la gente mala se lo pasa mucho mejor cuando está despierta”
“Tanto Bush como Clinton están de acuerdo en que la clonación es algo negativo. En el caso de Clinton se explica porque él prefiere que los seres humanos sean creados al modo tradicional: a hurtadillas en la oscura habitación de un motel de carretera”