“Por lo tanto, si los dioses son inmortales y eternos, ¿qué necesidad hay del otro sexo cuando ellos mismos no requieren sucesión, pues existen siempre?”
Lucio Cecilio Firmiano Lactancio fue un escritor latino y apologista cristiano oriundo del norte de África y discípulo del retórico Arnobio.
240 a. C. – 320 a. C.
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Significado
Dioses, eternidad y prescindencia
La afirmación confronta la idea de divinidad con una lógica elemental: si el ser divino carece de fin, la función reproductora pierde sentido. Lactantius pone en evidencia una tensión entre la imagen antropomórfica de los dioses y la coherencia ontológica de la inmortalidad; si todo permanece, la necesidad de engendrar desaparece, y con ella la razón de ser de un “otro” sexual en el ámbito divino. Ese gesto desmonta la idea de dioses que replican literal y socialmente las instituciones humanas.Proyección humana y consecuencias filosóficas
Es relevante el contexto: autor cristiano que critica los mitos paganos, sugiriendo que la sexualidad divina revela proyecciones humanas sobre poder, sangre y sucesión. La observación obliga a replantear para qué sirve el sexo cuando la vulnerabilidad y la muerte ya no condicionan las relaciones: por placer, afecto, dominación o simple simbolismo social. Implica también una crítica más amplia sobre cómo las creencias religiosas reflejan necesidades históricas y no propiedades intrínsecas del ser divino.Frases relacionadas
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“Solo el hombre está dotado de sabiduría para comprender la religión, y esta es la diferencia principal, si no la única, entre él y los animales mudos; otras cosas que parecen propias del hombre, aunque no lo sean en los mudos, parecen semejantes… ¿Qué hay más propio del hombre que la razón y la previsión? Sin embargo hay animales que trazan diversos caminos para retirarse a sus guaridas, para que, si sobreviene peligro, puedan escapar; cosa que no harían sin entendimiento y previsión. Otros disponen para el futuro.”
“Pero toda la Escritura está dividida en dos Testamentos. Lo que precedió al advenimiento y la pasión de Cristo —es decir, la Ley y los Profetas— se llama el Antiguo; las cosas que fueron escritas después de su resurrección se denominan el Nuevo Testamento. Los judíos utilizan el Antiguo, nosotros el Nuevo.”
“Porque quien considera un placer que un hombre, aunque justamente condenado, sea degollado ante sus ojos, contamina su conciencia tanto como si fuera espectador y partícipe de un homicidio que se comete en secreto.”
“Los poetas, por lo tanto, por mucho que adornaran a los dioses en sus poemas y amplificaran sus hazañas con las más altas alabanzas, confiesan muy a menudo que todas las cosas están unidas y se rigen por un mismo espíritu o la mente.”
“Cuando el miedo está presente, la sabiduría no puede existir.”