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Significado
La política como juego de percepciones
Konrad Adenauer, canciller alemán de la posguerra, tocaba un nervio incómodo de la vida pública. La frase señala una asimetría fundamental: los argumentos lógicos importan menos que quién controla la narrativa. Un político puede estar equivocado en los hechos, pero si logra convencer a periodistas, aliados y votantes, su versión prevalece. La realidad se construye en el espacio público, no en el escritorio del análisis objetivo.
Implicaciones prácticas y peligrosas
Esta observación trasciende el cinismo. Revela cómo funciona efectivamente la política: mediante coaliciones, comunicación y credibilidad institucional. El contexto de Adenauer explica su perspectiva, pues reconstruyó Alemania en escombros donde la percepción internacional sobre su país era catastrófica. Tenía que ser creíble, más allá de tener argumentos perfectos.
La advertencia subyacente es perturbadora. Si la política se reduce a quién impone su versión de los hechos, la verdad y la deliberación democrática quedan vulnerables. Esto justifica la importancia de instituciones sólidas, prensa independiente y ciudadanos escépticos ante narrativas demasiado simples.
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“Es peligroso tener razón cuando el gobierno está equivocado.”
“Toda la propaganda de guerra, todos los gritos y mentiras y odio, provienen invariablemente de gente que no está luchando.”
“La señal infalible de un mal reinado es el exceso de elogios dirigidos al monarca.”
“Todo el estudio de los políticos se emplea en cubrirle el rostro a la mentira para que parezca verdad, disimulando el engaño y disfrazando los designios.”
Más frases de Konrad Adenauer
“Vivimos bajo el mismo cielo, pero ninguno tenemos el mismo horizonte”
“La suerte es una flecha lanzada que hace blanco en el que menos la espera”
“Vivimos bajo el mismo techo, pero ninguno tenemos el mismo horizonte.”
“Hay algo que Dios ha hecho mal. A todo le puso límites menos a la tontería.”
“Todos los órganos humanos se cansan alguna vez, salvo la lengua.”