“Belicosos y sin ley, considerando a todos los pueblos orientales como presas legítimas, eran, si acaso, poco mejores que piratas.”
Kenneth Scott Latourette fue un historiador estadounidense especializado en China, Japón y la historia del cristianismo; su experiencia como misionero y docente en China marcó su trayectoria y le permitió producir estudios influyentes sobre el cristianismo y las relaciones entre Estados Unidos y Asia oriental.
1884 – 1968
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Significado
Violencia y legitimidad
La frase apunta a la condena de poderes que actúan con beligerancia y sin respeto a normas, tratando a comunidades orientales como si fueran simples botines. La comparación con la piratería funciona como un golpe moral: su accionar pierde la fachada de legalidad y se revela como saqueo y violencia sistemática. Aquí aparece la deshumanización como premisa: convertir a pueblos en objetos facilita la impunidad y disuelve la responsabilidad ética.Contexto histórico y efectos
Kenneth Scott Latourette, historiador de las relaciones entre Occidente y Asia, sitúa esa conducta en el marco de expansiones e imperios que justificaron la apropiación mediante discursos civilizadores. La observación tiene consecuencias prácticas y simbólicas: obliga a cuestionar relatos nacionales, a revisar normas internacionales que toleran la fuerza y a asumir la responsabilidad por daños que quedaron registrados en la memoria colectiva.Frases relacionadas
Más frases de Kenneth Scott Latourette
“La Iglesia se había convertido en socia del imperialismo occidental.”
“Los profetas y los autores de los salmos fueron claros en que Dios sigue trabajando en el universo y en la historia. Declararon que Él había creado el universo.”
“Aunque la presencia del mal y el eventual triunfo sobre él son cósmicos y abarcan todo el universo, para el hombre son a la vez visibles e invisibles. La victoria se logrará a través de Cristo.”
“Esa voluntad se manifestó en la colocación de la tentación ante el hombre, con el mandamiento de no comer del fruto del árbol que le daría conocimiento del bien y del mal, junto con el conflicto moral inquietante que ese conocimiento podría generar.”
“Lo máximo que alguien de la fe judía puede hacer —y algunos lo han hecho con gusto— es decir que Jesús fue el mayor en la larga sucesión de profetas judíos. Nadie puede reconocer que Jesús fue el Mesías sin llegar a ser cristiano.”