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Significado
La memoria como reflejo de lo perdido
Joseph Joubert, filósofo francés del siglo XVIII, captura una verdad incómoda sobre el tiempo: quienes se han ido no desaparecen del todo, sino que persisten en nuestros recuerdos. La memoria funciona como un espejo peculiar, uno que no refleja lo presente sino lo ausente. En ese espejo vemos rostros, voces, momentos que ya no existen en el mundo físico, pero que siguen viviendo en nuestra consciencia. Esta imagen es poderosa porque subraya que la ausencia no equivale a la nada; es más bien una presencia transformada, intangible pero real.
Las capas de la ausencia
La cita revela una paradoja: los ausentes cobran una existencia especial gracias al recuerdo. No están aquí, pero tampoco han desaparecido completamente. Cada vez que recordamos a alguien, los traemos de vuelta brevemente, aunque sea de forma incompleta o distorsionada. La memoria, entonces, funciona como un acto de preservación y de creación simultánea, donde reconstruimos a las personas según nuestras propias percepciones.
Implicación existencial
Este pensamiento tiene consecuencias profundas: sugiere que nuestra mortalidad no es total mientras alguien nos recuerde. A la inversa, también implica una responsabilidad: ser memoria para otros, guardar su legado en nuestras mentes.
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“La imaginación es el ojo del alma”
“El motivo no existe siempre para ser alcanzado, sino para servir de punto de mira”
“El que tiene imaginación sin instrucción tiene alas sin pies”
“La razón puede advertirnos sobre lo que conviene evitar; sólo el corazón nos dice lo que es preciso hacer.”
“Lo que sorprende, sorprende una vez, pero lo que es admirable lo es más cuanto más se admira.”