“Los amantes de la literatura buscarán los restos del tesoro de oro en ese naufragio, en el fondo del mar de la crítica.”
Josef Škvorecký fue un escritor checoslovaco-canadiense cuya obra combina ficción, memoria histórica y sátira para analizar la cultura y la política de su país, y también impulsó la difusión de autores exiliados.
1924 – 2012
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Significado
Sobre el oficio crítico
Skvorecky dibuja una escena donde la crítica funciona como un océano que sepulta obras; quienes aman la literatura se convierten en buzos, rastreando fragmentos hasta encontrar tesoros dispersos. La metáfora sugiere que el juicio especializado puede ahogar matices valiosos: el ruido teórico y las consignas políticas dejan restos, pero también pistas para quien lee con paciencia. Recuperar esos elementos exige lectura atenta y voluntad de distinguir el brillo genuino de la resonancia pasajera.
Implicaciones para lectores y escritores
El pensamiento del autor, formado entre censuras y exilios, apunta a la responsabilidad histórica del lector: hay que rescatar lo útil del pasado crítico sin repetir sus prejuicios. Para escritores significa saber que la recepción puede enterrar méritos y que la supervivencia depende tanto del texto como de futuros lectores-curadores. La imagen final es moderadamente optimista: el valor literario puede estar oculto, pero no desaparece por completo; hay quienes se dan a la tarea de encontrarlo.
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“La literatura es una extraña máquina que traga, que absorbe todos los placeres, todos los acontecimientos de la vida. Los escritores son vampiros.”
“Yo no bebo, no fumo, no escucho la radio, no me drogo, como poco. Yo diría que mis únicos vicios son El Quijote, La divina comedia y no incurrir en la lectura de Enrique Larreta ni de Benavente.”
“El verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar, no soporta 'el modo imperativo'.”
“El instante en que ya no sea más que un escritor habré dejado de ser un escritor.”