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Significado
El agotamiento del lenguaje
Saramago señala una paradoja incómoda: el exceso de palabras genera un empobrecimiento. Cuando hablamos demasiado, cuando las palabras pierden rareza y peso, ciertos términos cargados de verdad se vuelven inefables. No porque carezcan de sentido, sino porque nuestros oídos, saturados de ruido cotidiano, ya no pueden recibirlos. Las palabras más importantes retroceden precisamente por su densidad semántica. Decir "amor" o "muerte" en una sociedad logorreica resulta casi obsceno: hemos gastado esas palabras hasta convertirlas en monedas devaluadas.
La necesidad del silencio
El escritor portugués propone, implícitamente, una economía del lenguaje. Algunas realidades exigen no ser dichas para preservar su magnitud. El mutismo selectivo protege lo esencial de la banalización. Esta idea cuestiona nuestra obsesión moderna por nombrar todo, clasificar todo, comunicarlo todo. Quizá la verdadera expresión requiera vacíos, pausas, espacios donde la palabra no resuene sino que simplemente exista, intacta, en la mente del que calla.
Frases relacionadas
“Las palabras son como los rayos de sol: cuanto más concentradas están, más profundamente queman”
“Una palabra bien elegida puede economizar no sólo cien palabras sino cien pensamientos”
“Las palabras están llenas de falsedad o de arte; la mirada es el lenguaje del corazón.”
“Una palabra mal colocada estropea el más bello pensamiento.”
Más frases de José Saramago
“Los únicos interesados en cambiar el mundo son los pesimistas, porque los optimistas están encantados con lo que hay.”
“No creo en Dios, no lo necesito y además soy buena persona.”
“Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos. Sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir.”
“Las palabras son sólo piedras puestas atravesando la corriente de un río. Si están allí es para que podamos llegar al otro margen, el otro margen es lo que importa.”
“Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.”