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Significado
Una herramienta para inquietar
Keynes entiende la palabra como un instrumento que debe perturbar la complacencia: algo salvaje para romper la rutina del pensamiento automático. La expresión sugiere que la reflexión no avanza con fórmulas domesticadas; necesita choques, imágenes fuertes y afirmaciones que obliguen a replantear prejuicios. Como economista y ensayista público, buscaba que el lenguaje provocara debate más que confort, usando lo verbal como una fuerza activa contra la indiferencia intelectual.Consecuencias para el discurso público
La metáfora plantea responsabilidades: provocar no equivale a manipular. La tensión productiva exige rigor y audacia a la vez; sin verificación, la palabra insurgente puede virar hacia la demagogia. Aplicado a la discusión política y cultural, el enunciado reivindica el valor de la polémica bien fundada y recuerda que el pensamiento crítico a menudo nace del choque, no del acuerdo complaciente.Frases relacionadas
“Una palabra bien elegida puede economizar no sólo cien palabras sino cien pensamientos”
“La elocuencia es una pintura del pensamiento, y por esto los que después de haber pintado añaden algo más, hacen un cuadro en lugar de un retrato.”
“El pensamiento y la palabra son sinónimos.”
“Las palabras no son más que sombras vagas de los volúmenes que representan. Son pocos los enlaces audibles que encadenan grandes sentimientos inaudibles y propósitos.”
Más frases de John Maynard Keynes
“Lo inevitable rara vez sucede, es lo inesperado lo que suele ocurrir”
“Si yo te debo una libra, tengo un problema; pero si te debo un millón, el problema es tuyo.”
“Cuando las circunstancias cambian, yo cambio de opinión. ¿Usted que hace?”
“El estudio de la historia de la opinión es un paso preliminar necesario para la emancipación de la mente.”
“A largo plazo, es una guía engañosa de la realidad. A la larga, todos estaremos muertos.”