“Sin embargo, en muchas de las bendiciones que esperamos de Dios, su liberalidad infinita siempre será superior a todos nuestros deseos y pensamientos.”
Teólogo francés cuyo pensamiento y escritos sobre la Reforma Protestante influyeron profundamente en la teología cristiana y dieron origen a la tradición calvinista.
1509 – 1564
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Significado
Amplitud divina y expectativa humana
Calvin plantea que la generosidad de Dios rebasa cualquier medida que el ser humano pueda imaginar; esa afirmación surge del marco teológico reformado, donde la gracia y la soberanía divina no se ajustan a los límites de la razón o del deseo humano. En los Institutos y otros escritos insiste en que lo que pedimos o concebimos rara vez alcanza la magnitud de lo que Dios puede otorgar, porque su acción está gobernada por una bondad que excede nuestros esquemas mentales. Soberanía y magnanimidad aparecen como categorías que quiebran la pretensión de controlar lo divino.Consecuencias para la esperanza y la conducta
Aceptar esa perspectiva modifica la manera de orar y esperar: abre paso a una humildad que no reduce a Dios a nuestros planes ni circunscribe la esperanza al cálculo humano. También exige ensanchar la imaginación moral y espiritual, pues si lo divino supera nuestros deseos, conviene ampliar lo que creemos posible y justo. Al final, se trata de cultivar una confianza que combina reverencia con apertura a sorpresas que no caben en nuestros proyectos.Frases relacionadas
“No hemos fracasado; en la buena providencia de Dios, el aparente fracaso a menudo resulta en una bendición.”
“Encomiéndate a Dios de todo corazón, que muchas veces suele llover sus misericordias en el tiempo que están más secas las esperanzas.”
“Cada criatura, al nacer, nos trae el mensaje de que Dios todavía no pierde la esperanza en los hombres.”
“Dios no es un ser indiferente o lejano, por lo que no estamos abandonados a nosotros mismos.”
Más frases de John Calvin
“Todas las bendiciones que disfrutamos son depósitos divinos que hemos recibido con la condición de que las repartamos entre los demás.”
“Que esta sea nuestra regla de buena voluntad y ayuda: siempre que podamos asistir a otros debemos comportarnos como administradores que algún día darán cuenta de sí mismos.”
“No dejemos de esforzarnos al máximo para que podamos avanzar sin cesar por el camino del Señor; y no desesperemos por la pequeñez de nuestras obras. Aunque no lo logremos, nuestro trabajo no se pierde si este día supera al anterior.”
“La única condición para el progreso espiritual es que permanezcamos sinceros y humildes. Tengamos presente nuestro fin; esforcémonos por alcanzar nuestra meta. No nos entreguemos al orgullo ni a nuestras pasiones pecaminosas.”
“Los vicios de los que estamos llenos los ocultamos cuidadosamente a los demás, y nos halagamos con la idea de que son pequeños y triviales; a veces incluso los abrazamos como virtudes.”