“El honor se paga en exceso cuando quien hizo el acto es su propio comentarista.”
Dramaturgo inglés considerado el último representante de la gran tradición teatral de su época; escribió alrededor de cuarenta obras notables, entre ellas El traidor, El cardenal y Las bodas, y su trayectoria culminó con la supresión de los teatros.
1596 – 1666
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Significado
Honor frente a la autocomplacencia
La observación denuncia cómo la reputación se devalúa cuando quien obra se convierte además en juez y relator de su propia hazaña. James Shirley, dramaturgo inglés del siglo XVII, hablaba desde un teatro social donde la apariencia pública y la estima ajena marcaban el valor de los actos; cuando el autor del hecho reclama la recompensa o el aplauso, la medida de honor queda inflada por la parcialidad. La autovaloración introduce una distorsión: el mérito pide testigos ajenos para conservar su peso.Efectos sobre la conducta y la evaluación pública
Eso tiene consecuencias prácticas: incentiva la postulación permanente y dificulta la confianza en la palabra pública, porque el exceso de autoelogio exige contrapesos. En ámbitos políticos, profesionales o íntimos la cifra de la reputación se ajusta cuando intervienen observadores independientes; si desaparecen, el pago por honor termina siendo un mercado de vanidades. La frase obliga a pensar en la diferencia entre reconocimiento ganado y reconocimiento proclamado.Frases relacionadas
“Cuida tu reputación, no por vanidad, sino para no dañar tu obra, y por amor a la verdad.”
“Decir que morir sin alcanzar el objetivo es morir como un perro es la actitud frívola de los sofisticados.”
“La vanidad de un hombre le dice qué es el honor; su conciencia le dice qué es la justicia.”
“A pesar de lo que la gente piensa de los vaqueros, que se enorgullecen de su apariencia, esa mirada es importante para ellos.”
Más frases de James Shirley
“La Hambruna devoradora, la Peste y la Guerra, cada una capaz de deshacer a la humanidad, son emisarias serviles de la Muerte; ni a estas se limita: él tiene a voluntad maneras más extrañas y sutiles de matar; una sonrisa o un beso, según emplee el arte, tendrán la astuta habilidad de romper un corazón.”
“La muerte os llama a la muchedumbre de hombres comunes.”
“Las glorias de nuestra sangre y estado son sombras, no cosas sustanciales; no hay armadura contra el destino; la Muerte posa su helada mano sobre los reyes: cetro y corona han de caer y en el polvo ser igualados con la pobre guadaña curva y la pala.”
“Sólo las acciones de los justos desprenden dulce perfume y florecen en el polvo.”