“Cuando el Espíritu bendito, que sopla donde quiere, te visite y agite el plumaje del alma, no busques cobarde refugio ante él, sino lánzate sobre él, y aunque su embate sea terrible serás sostenido. Hazlo así, no con audacia presuntuosa, sino con divina sumisión; confiando no en fuerza que pueda agotarse, sino en el sostén viviente de todos los que en él confían.”

James Martineau
James Martineau

James Martineau fue un filósofo inglés del siglo XIX, conocido por su enfoque liberal y humanista sobre la religión y la moral y por sus influyentes contribuciones al pensamiento religioso y filosófico.

1805 – 1900

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Significado

Encuentro con lo sagrado y cómo responder

Habla de un encuentro repentino con lo sagrado que sacude la interioridad: la recomendación es dejar de buscar refugios cómodos y entregarse al movimiento mismo. Esa entrega debe ser humilde, no fruto de arrojo ególatra; confiar en que, incluso si la experiencia parece arrasadora, existe un sostén vivo que mantiene a quien se abandona a ella. Hay aquí una llamada a aceptar riesgo y vulnerabilidad como condiciones de crecimiento espiritual.

Marco histórico y consecuencias prácticas

Martineau, desde la teología unitaria del siglo XIX, pone el valor en la experiencia moral y religiosa personal más que en fórmulas dogmáticas. En la praxis esto implica actuar cuando la conciencia y el impulso interior lo demandan, pero hacerlo con dependencia y cuidado, evitando la presunción de autosuficiencia. La propuesta resulta tanto ética como espiritual: valor para dejarse transformar, y prudencia para confiar en algo más grande que la propia fuerza.

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James Martineau

“Esto es lo que confiere una majestad tan pura y conmovedora a la figura histórica de Cristo: el abandono total a Dios, la entrega absoluta, sin reserva ni condición, a la guía del Espíritu Santo desde el Alma de las almas; sin pausa en la oscuridad, sin vacilación en la perplejidad, sin retroceso en la extrema angustia; sino un tierno e infalible sostenimiento de la Mano invisible, del Único Santo y Todo Bueno; estas son las cualidades que han hecho de Jesús de Nazaret la imagen más querida y sagrada para el corazón de tantas épocas.”

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