“Si más de nosotros valoráramos la comida, la alegría y el canto más que el oro atesorado, sería un mundo mejor.”
Escritor y filólogo británico, profesor de la Universidad de Oxford. Es autor de El hobbit, El Señor de los Anillos y El Silmarillion, obras fundacionales de la literatura fantástica moderna.
1892-1973
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Significado
Preferencia por lo cotidiano
Valorar lo simple cambia la mirada sobre la riqueza. Tolkien contrapone los bienes tangibles acumulados con placeres inmediatos: la comida que alimenta, la alegría compartida y el canto que une. Esa elección encierra una crítica a la acumulación como fin en sí mismo y a la pérdida de vida vivida. En su obra se asoman comunidades pequeñas que sostienen sentido mediante rituales cotidianos y afectos, en contraste con poderes que buscan acaparar y controlar.
Consecuencias para lo común
Reordenar prioridades modifica la vida colectiva. Si las sociedades pusieran mayor empeño en el bienestar material básico y en las expresiones culturales, cambiarían las políticas y las relaciones humanas: menos competencia por poseer, más cuidado y celebración mutua. La frase implica también una ética práctica —un llamado a valorar lo que alimenta cuerpo y espíritu— que repercute en la justicia social, la sostenibilidad y la resistencia frente a formas de poder que empobrecen la vida.
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“Siempre los ricos que dan en liberales hallan quien canonice sus desafueros y califique por buenos sus malos gustos.”
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“¡Cuán bueno hace al hombre la dicha! Parece que uno quisiera dar su corazón, su alegría. ¡Y la alegría es contagiosa!”
Más frases de J. R. R. Tolkien
“El trabajo que nunca se empieza es el que tarda más en finalizarse”
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“Quien no es capaz de desprenderse de un tesoro en un momento de necesidad es como un esclavo encadenado.”
“No os diré: no lloréis; porque no todas las lágrimas son amargas.”
“Hay algo bueno en este mundo, y vale la pena luchar por ello.”