“Siempre que un gobierno siente la necesidad de prometer paz y prosperidad a sus ciudadanos por medio de una proclamación, es momento de mantenerse en guardia y esperar lo contrario.”
Ivo Andrić fue un escritor yugoslavo galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1961 por su fuerza épica al retratar temas y destinos humanos vinculados a la historia de su país.
1892 – 1975
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Significado
Promesas y sospechas
Cuando un poder político proclama certidumbre sobre la paz y la abundancia, esa retórica suele revelar inquietud más que seguridad. Ivo Andric, formado entre imperios y nacionalismos en los Balcanes, conoció cómo las declaraciones solemnes pueden enmascarar proyectos de control, movilización o exclusión. La promesa pública actúa como pantalla: ofrece consuelo colectivo mientras concentra decisiones en manos ajenas; la literalidad del mensaje importa menos que la estructura del poder que lo emite.Ecos en la política cotidiana
La lección práctica es simple y exigente: conviene leer las promesas a la luz de las instituciones y las libertades existentes. Requerir transparencia, pluralismo y mecanismos de rendición de cuentas es una respuesta más sólida que aceptar consignas. Mantener escepticismo informado y fortalecer contrapesos sociales reduce la posibilidad de que la estética del orden se transforme en su opuesto.Frases relacionadas
“La Guerra es una cosa muy seria para confiársela a los militares”
“La guerra es un método de desatar con los dientes un nudo político que no se puede deshacer con la lengua.”
“Toda la propaganda de guerra, todos los gritos y mentiras y odio, provienen invariablemente de gente que no está luchando.”
“La política es una guerra sin efusión de sangre; la guerra una política con efusión de sangre.”
Más frases de Ivo Andric
“De todo lo que el hombre erige y construye en su afán de vivir, nada me parece mejor y más valioso que los puentes. Son más importantes que las casas, más sagrados que los santuarios. Pertenecen a todos y son iguales para todos, útiles, siempre construidos con sentido, en el lugar donde se cruzan la mayoría de las necesidades humanas; son más duraderos que otros edificios y no sirven para nada secreto ni malo.”
“Si destruyen aquí, en otro lugar alguien más estará construyendo. ¿Acaso no existen todavía países pacíficos y hombres de buen sentido que conocen el amor de Dios? Si Dios hubiera abandonado a esta desgraciada ciudad de la Drina, seguramente no habría abandonado al mundo entero bajo los cielos. No harían esto para siempre.”
“Una cosa no podía suceder: no podía ser que los hombres grandes y sabios de alma exaltada, que levantaban edificios duraderos por amor a Dios para que el mundo fuera más bello y el hombre viviera en él mejor y más fácilmente, desaparecieran en todas partes y para siempre de la tierra.”
“La ciudad y sus alrededores no eran más que los asentamientos que siempre e inevitablemente surgen alrededor de un importante centro de comunicaciones y a ambos lados de grandes y significativos puentes.”
“La ciudad debía su existencia al puente y brotó de él como de una raíz imperecedera.”