“La ambición es tan fuerte como la pasión en el corazón humano; por muy alto que lleguemos, nunca estamos satisfechos.”

Henry Wadsworth Longfellow
Henry Wadsworth Longfellow

Poeta estadounidense.

1807 – 1882

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Significado

El motor que nunca se apaga

Longfellow sitúa la ambición a la altura de la pasión, sugiriendo que ambas dinamizan la conducta humana con igual intensidad. Al hablar de alcanzar alturas sin sentirse saciado, presenta la ambición como un impulso que empuja a avanzar pero que no otorga reposo: logro y vacío pueden coexistir. En el siglo XIX, época de cambios y de exaltación del progreso personal, esa observación dialoga con la tensión entre autoexigencia y búsqueda de sentido.

Las sombras del ascenso

Las consecuencias son múltiples: la ambición promueve creatividad y esfuerzo, pero también desemboca en insatisfacción crónica, sacrificio de relaciones y un sentido de carencia permanente. Socialmente, impulsa competitividad y desigualdad. Filosóficamente, plantea una pregunta ética sobre equilibrar deseo y plenitud; psicológicamente, alerta sobre el costo de perseguir metas sin freno. La reflexión no condena la ambición, plantea elegir qué tipo de metas merecen el precio que exigimos.

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