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Significado
La ilusión del razonamiento idealista
Mencken captura una trampa común del pensamiento idealista: asumir que una cualidad positiva en un ámbito se transferirá automáticamente a otro. Quien razona así comete un salto lógico injustificado. El aroma agradable de una rosa es una característica en sí misma, pero el sabor de un alimento depende de factores completamente distintos. La belleza olfativa no garantiza utilidad culinaria.
Validez más allá de la cocina
Esta crítica trasciende lo anecdótico. Los idealistas frecuentemente extrapolan valores de contextos donde funcionan a situaciones incomparables. Quien cree que la bondad individual resolverá los problemas estructurales, o que la pureza de intenciones sustituye el conocimiento técnico, cae en esta trampa. Mencken señala que buenos deseos no suplen el análisis riguroso. La brecha entre lo que debería ser y lo que es requiere reconocer las limitaciones de nuestras categorías mentales.
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“Yo soy un hombre de gustos sencillos: siempre me conformo con lo mejor”
“Hay tanta contaminación en el aire que, si no fuera por nuestros pulmones, no habría donde ponerla”
“La gente buena duerme mucho mejor por la noche que la gente mala. Por supuesto, la gente mala se lo pasa mucho mejor cuando está despierta”
“Tanto Bush como Clinton están de acuerdo en que la clonación es algo negativo. En el caso de Clinton se explica porque él prefiere que los seres humanos sean creados al modo tradicional: a hurtadillas en la oscura habitación de un motel de carretera”
Más frases de Henry-Louis Mencken
“Un idealista es alguien que, al darse cuenta de que las rosas huelen mejor que el repollo, deduce que también dan mejor sopa”
“Confianza es el sentimiento de poder creer a una persona incluso cuando sabemos que mentiríamos en su lugar.”
“Para todo problema humano hay siempre una solución fácil, clara, plausible y equivocada.”
“Es completamente lícito para una católica evitar el embarazo recurriendo a las matemáticas, aunque todavía está prohibido recurrir a la física o a la química.”
“La fe puede ser sucintamente definida como una creencia ilógica en que lo improbable sucederá.”