“Antes que seguir mimando la ilusión del Tribunal de que se ha alcanzado el nivel deseado de equidad y que la necesidad de regulación ha quedado eliminada, me siento moral e intelectualmente obligado a conceder simplemente que el experimento de la pena de muerte ha fracasado.”

Harry A. Blackmun
Harry A. Blackmun

Juez de la Corte Suprema de Estados Unidos entre 1970 y 1994, nombrado por Richard Nixon. Redactó la opinión mayoritaria en Roe contra Wade, que reconoció el derecho al aborto, y evolucionó hacia posiciones progresistas.

1908 – 1999

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Significado

La renuncia de un juez

Harry A. Blackmun, juez del Tribunal Supremo de Estados Unidos, llegó a un punto en que consideró imposible sostener la aplicación capital como compatible con justicia razonable. Aludiendo a una obligación moral e intelectual, reconoce que continuar defendiendo la pena de muerte depende de una ilusión: la creencia de que mediante normas y procedimientos se ha conseguido una igualdad real en su imposición. Su giro no es técnico solamente; es una confesión pública de fracaso institucional basada en la experiencia acumulada y en la evidencia de desigualdades y errores.

Alcance y consecuencias

La declaración cuestiona la eficacia de medidas regulatorias diseñadas para corregir arbitrariedades y sesgos. Si la práctica no puede garantizar equidad aun bajo reforma, el argumento sugiere que la solución no pasa por mejores reglas sino por replantear la legitimidad del castigo último. Eso obliga a jueces, legisladores y ciudadanía a decidir si aceptan la continuidad de una pena cuya aplicación revela fallos sistemáticos, o si optan por caminos distintos para responder al crimen.

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