“Ella pertenece a una raza de mujeres encantadoras que nunca hacen daño, a quienes todos llaman buenas, y que son muy serias cuando no pretenden ser buenas.”
Político inglés conocido por su participación e influencia en la vida pública a finales del siglo XIX y principios del XX, cuya carrera se caracterizó por su compromiso con asuntos sociales y políticos.
1862 – 1932
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Significado
La bondad como máscara social
Parker dibuja a una mujer cuya bondad funciona más como un traje que como un rasgo íntimo: agradable, inofensiva y reconocida por todos. La línea que apunta es la tensión entre la apariencia y la voluntad; esas mujeres son vistas como "buenas" porque su comportamiento no perturba, pero cuando dejan la comedia de la complacencia y se vuelven serias, muestran que la etiqueta de inocuidad no cubre su complejidad. Hay una ironía implícita: la virtud social puede ser un corsé que reduce la agencia, y la seriedad revela una energía que había sido subestimada.
Rasgos históricos y repercusiones sociales
El comentario emerge del imaginario finisecular, cuando los roles femeninos estaban marcados por idealizaciones domésticas. Lejos de ser un simple elogio, la observación tiene sabor paternalista y critica, a la vez, la demanda de pasividad. Implica que la valoración pública premia la inofensividad y castiga la firmeza. Hoy resulta útil para leer cómo perduran las expectativas sobre la feminidad: la sumisión social se celebra, la resistencia despierta sorpresa y, a menudo, incomodidad.
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“El amor no conoce la distancia; no tiene continente; sus ojos están en las estrellas, sus pies en las espadas; perdura aunque un ejército arrase el pasto; consuela cuando no hay medicinas; tiene el gusto del maná; y por él los hombres viven en el desierto.”
“Lo que se ama puede desaparecer, pero el amor no tiene fin.”
“No hay mérito en no hacer lo que no quieres hacer. No hay virtud en no caer cuando no te sientes tentado.”
“El verdadero negocio de la vida es tratar de entender al otro.”
“No hay refugio de la memoria y del remordimiento en este mundo. Los espíritus de nuestros actos insensatos nos persiguen, con o sin arrepentimiento.”