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Significado
La virginidad como construcción social
Voltaire cuestiona la idea de asociar la pureza sexual con la virtud moral. Para el filósofo francés del siglo XVIII, esta creencia era una superstición: un conjunto de valores transmitidos por la tradición y reforzados por instituciones como la iglesia, sin fundamento racional. El argumento sugiere que confundimos una característica biológica con cualidades éticas reales como la honestidad, la compasión o el coraje. La virtud debería evaluarse por nuestras acciones y carácter, no por nuestro historial sexual.
Implicaciones históricas y contemporáneas
Esta crítica apuntaba directamente a sistemas patriarcales que controlaban la sexualidad femenina bajo la apariencia de moralidad. Exigir virginidad a las mujeres, pero no a los hombres, revelaba el doble estándar: la superstición servía intereses de poder, no principios éticos. Hoy, aunque menos explícita, esta mentalidad persiste en ciertos contextos culturales y religiosos. La reflexión de Voltaire permanece relevante porque cuestiona cuándo priorizamos prejuicios heredados sobre el pensamiento independiente.
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