“Dios crea cada margarita separadamente, pero nunca se cansa de crearlas. Puede ser que Él tenga el apetito eterno de la infancia. Porque nosotros hemos pecado y envejecemos, pero nuestro Padre es más joven que nosotros.”

Gilbert Keith Chesterton
Gilbert Keith Chesterton

escritor inglés

1874-1936

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Significado

La eternidad en lo cotidiano

Chesterton juega con una imagen paradójica: mientras nosotros experimentamos el cansancio de la repetición, Dios permanece fascinado por cada margarita como si fuera la primera. La cita sugiere que la divinidad no sufre la rutina que caracteriza a los seres humanos. Donde nosotros vemos monotonía, Él contempla singularidad. Esto refleja una comprensión particular de la creación no como un acto mecánico completado hace milenios, sino como un proceso continuo de atención y cuidado.

El contraste entre envejecimiento y juventud

La conclusión del fragmento establece una inversión provocativa: los humanos envejecemos mientras Dios permanece joven. Chesterton vincula el envejecimiento con el pecado y la fatiga existencial. La juventud divina alude a una capacidad perpetua de asombro, a esa curiosidad sin límites típica de la infancia. No se trata de una juventud física, sino espiritual: la capacidad de encontrar lo extraordinario en lo ordinario, de renovarse constantemente.

Implicaciones prácticas

Esta reflexión cuestiona nuestra relación con el mundo cotidiano. ¿Por qué aceptamos el hastío como inevitable? La propuesta chestertoniana invita a recuperar ese asombro infantil ante la realidad, reconociendo que cada momento, cada detalle, posee un valor irreducible.

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