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Significado
La paradoja del compromiso y la libertad
George Eliot plantea una idea profunda sobre la naturaleza de la paternidad. Los hijos representan algo más que vínculos biológicos: encarnan la tensión permanente entre lo que deseamos (el amor) y lo que nos obliga (el deber). Un hijo existe porque alguien eligió amar, pero su presencia implica responsabilidades que van más allá de la emoción. Esa convivencia de sentimiento y obligación es, precisamente, lo que define el matrimonio como institución duradera.
Más allá del romanticismo
La perspectiva de la novelista victoriana desafía la idea de que el matrimonio prospera únicamente gracias al romance. Los hijos anclan la relación en la realidad cotidiana, exigiendo sacrificio, paciencia y entrega constante. Sin embargo, esa exigencia no cancela el amor, sino que lo redefine. Eliot sugiere que esta coexistencia de afecto genuino y compromiso vinculante crea algo más resistente que la pasión: un lazo que persiste precisamente porque combina lo que el corazón desea con lo que la responsabilidad demanda.
Frases relacionadas
“Para un buen matrimonio hay que enamorarse muchas veces, siempre de la misma persona”
“No hay más uniones legítimas que las que están gobernadas por una verdadera pasión.”
“Un hombre puede ser feliz con cualquier mujer mientras que no la ame.”
“No hay nada como el amor de una mujer casada. Es una cosa de la que ningún marido tiene la menor idea.”
Más frases de George Eliot
“El mejor fuego no es el que se enciende rápidamente”
“Nadie puede ser sensato con el estómago vacío.”
“La crueldad, como cualquier otro vicio, no requiere ningún motivo para ser practicada, apenas oportunidad.”
“En ningún momento he dudado que las mujeres son tontas. Al fin y al cabo el Todopoderoso las creó a imagen y semejanza de los hombres.”
“¿Qué soledad es más solitaria que la desconfianza?”