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Significado
Un espejo de la ironía victoriana
La autora británica George Eliot (seudónimo de Mary Ann Evans) construye aquí una crítica mordaz mediante la inversión lógica. Mientras finge aceptar el prejuicio de su época sobre la "inferioridad femenina", lo socava inmediatamente al invertir la ecuación bíblica: si Dios creó a las mujeres a semejanza de los hombres, y si estas supuestamente son tontas, entonces la responsabilidad recae sobre los hombres. La ironía es devastadora precisamente porque juega con las propias creencias del lector.
Contexto y alcance
Eliot escribió en el siglo XIX, cuando las mujeres enfrentaban restricciones legales y educativas sistemáticas. Esta afirmación desafiante funcionaba como arma retórica: aceptar superficialmente la misoginia para exponerla como absurda. La crítica no apunta a las mujeres, sino a quienes perpetuaban tales creencias.
Legado actual
La cita conserva relevancia porque expone cómo el lenguaje puede subvertir el poder. Eliot demuestra que aceptar críticamente una premisa falsa puede ser más efectivo que refutarla directamente, método que sigue siendo potente en la deconstrucción de estereotipos.
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