“Gran Bretaña es rica en radicalismo, y quien diga que nuestra sociedad ha caído en el fatalismo y la apatía debería salir más.”
Geoff Mulgan es un educador y pensador inglés especializado en innovación social, políticas públicas y economía, reconocido por sus contribuciones al debate sobre el cambio social y el diseño de políticas.
1961
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Significado
Tradición y diagnóstico social
Mulgan contrasta la percepción de una población abatida con la evidencia de una sociedad plural y activa. Su afirmación cuestiona la narrativa cómoda de fatalismo: en lugar de una apatía generalizada, hay corrientes de pensamiento radicales, experimentos comunitarios y movilizaciones que suelen pasar desapercibidas para quien observa desde la distancia. El reproche implícito es hacia quien generaliza sin mirar barrios, asociaciones o debates locales donde la energía política sigue viva.Consecuencias para la vida pública
La frase funciona como advertencia y provocación: etiquetar a la gente como apática puede legitimar la inacción institucional y silenciar iniciativas emergentes. Desde la perspectiva pública, impulsa a valorar formas pequeñas y descentralizadas de participación y a repensar cómo se mide el compromiso ciudadano. También implica que la renovación democrática puede venir de lo inesperado, no exclusivamente de las élites ni de las encuestas.Frases relacionadas
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“La salud ya es un sector dominante en la mayoría de las sociedades y es el que tiene mayores garantías de crecimiento.”
“Enormes sumas de dinero se invierten en todo el mundo en investigación médica y desarrollo, y con buena razón.”
“La idea del emprendimiento se aplica en la política, la religión, la sociedad y las artes tanto como en los negocios.”
“La mayoría de los gobiernos tienen sesgos incorporados a favor de los ricos y poderosos, y muchos están llenos de manipuladores que aman la intriga, que han perdido la brújula moral que alguna vez tuvieron y que se protegen con un cinismo de acero.”
“Hay un anhelo de la gente por regresar a las virtudes morales elementales, como la integridad y el compromiso. Desconfiamos de quienes no se han centrado en los valores. Respetamos mucho a los hombres de negocios, por ejemplo, si muestran esas virtudes, aunque no necesariamente estemos de acuerdo con ellos.”