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Significado
La paradoja del celoso arrepentido
Dostoievski identifica una dinámica psicológica peculiar: quien experimenta celos intensos tiende a perdonar con rapidez una vez que la amenaza ha pasado. El celoso vive en un estado de ansiedad extrema, anticipando lo peor, imaginando escenarios de traición. Cuando finalmente descubre que sus temores eran infundados o logra confirmar la lealtad del otro, experimenta un alivio tan profundo que la indignación se desmorona. El perdón surge entonces como consecuencia natural de esa liberación emocional, no como un acto consciente de generosidad.
La observación sobre las mujeres
La mención explícita de que "todas las mujeres lo saben" sugiere que esta conducta masculina era ampliamente reconocida en la sociedad del XIX. Las mujeres habrían aprendido a navegar esta realidad: comprendían que el hombre celoso, a pesar de sus explosiones de furia y desconfianza, podría ser manejable precisamente porque su temperamento volátil permitía reconciliaciones rápidas. Esto revela menos sobre la naturaleza femenina que sobre un sistema de relaciones donde la intensidad emocional del hombre ocupaba un lugar central, frecuentemente irracional e impredecible.
Frases relacionadas
“Las mujeres feas son celosas de sus maridos. Las bonitas no tiene tiempo, ¡están siempre tan ocupadas en estar celosas de los maridos de los demás...!”
“Ligerezas como el aire son para el celoso fuertes confirmaciones, como un testimonio de las Sagradas Escrituras.”
“Perdona siempre a tu enemigo. No hay nada que le enfurezca más.”
“La burla y el ridículo son, entre todas las injurias, las que menos se perdonan.”
Más frases de Fiodor Dostoievski
“Creo en la vida eterna en este mundo, hay momentos en que el tiempo se detiene de repente para dar lugar a la eternidad.”
“El verdadero dolor, el que nos hace sufrir profundamente, hace a veces serio y constante hasta al hombre irreflexivo; incluso los pobres de espíritu se vuelven más inteligentes después de un gran dolor.”
“Hermanos, no temáis al pecado de los hombres; amad al hombre aún en su pecado, pues un tal amor aseméjase a Dios.”
“El hombre se complace en enumerar sus pesares, pero no enumera sus alegrías.”
“La mujer, sólo el diablo sabe lo que es; yo no lo sé en absoluto.”