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Significado
Religión y prosperidad en la Atenas antigua
Esquilo, dramaturgo ateniense del siglo V a.C., vinculaba directamente el bienestar material de una ciudad con sus prácticas religiosas. Esta afirmación refleja la cosmovisión griega donde los dioses no eran entidades lejanas, sino actores fundamentales en los asuntos humanos. Una polis próspera, con puertos activos, ejércitos victoriosos y ciudadanos ricos, demostraba haber ganado el favor divino. La prosperidad funcionaba como evidencia de piedad correcta.
El contexto político explica esta creencia. Atenas había vencido a los persas en Maratón (490 a.C.) con un margen imposible desde la lógica militar, lo que fortaleció la idea de protección divina. Los santuarios —como el de Deméter en Eleusis, donde probablemente vivió Esquilo— generaban riqueza y legitimaban el poder político. Los magistrados financiaban rituales públicos para mantener este pacto cívico-religioso.
La frase revela una lógica diferente a la moderna: la prosperidad no precede a la devoción, sino que la sigue. Una ciudad que invierte recursos en honrar a sus dioses recibe a cambio estabilidad y éxito. Este cálculo religioso formaba parte del pensamiento político antiguo.
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“Cuando el cristianismo se convierte en instrumento del nacionalismo, queda herido en su corazón y se convierte en estéril.”
“El fin de la religión, de la moral, de la política, del arte, no viene siendo desde hace cuarenta siglos más que ocultar la verdad a ojos de los necios.”
“Allá donde la moral y la religión son reducidas al ámbito exclusivamente privado, faltan las fuerzas que puedan formar una comunidad y mantenerla unida.”
Más frases de Esquilo de Eleusis
“La fuerza de la necesidad es irresistible”
“Pocos hombres tienen la fuerza de carácter suficiente para alegrase del éxito de un amigo sin sentir cierta envidia.”
“No considero nada vergonzoso honrar a los hermanos.”
“No es sabio el que sabe muchas cosas, sino el que sabe cosas útiles.”
“Ni aún permaneciendo sentado junto al fuego de su hogar puede el hombre escapar a la sentencia de su destino.”