“El gobierno arbitrario de un príncipe, aunque sea justo y esclarecido, es siempre malo.”

Denis Diderot
Denis Diderot

escritor francés

1713-1784

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El peligro del poder sin límites

Diderot plantea una paradoja incómoda: incluso cuando un gobernante ejerce su autoridad con justicia y sabiduría, el sistema mismo del absolutismo resulta perjudicial. La clave radica en que el poder arbitrario descansa en la voluntad de una persona, no en instituciones o leyes que lo contengan. Mañana ese príncipe podría cambiar de opinión, caer bajo malas influencias o simplemente sucederlo alguien corrupto. La bondad individual nunca garantiza la estabilidad de un régimen.

Contexto de la Ilustración

Este argumento emerge del pensamiento ilustrado del siglo XVIII, cuando filósofos como Diderot cuestionaban las monarquías absolutas. Buscaban sistemas basados en leyes impersonales y separación de poderes, no en la benevolencia de un gobernante. La Enciclopedia francesa, proyecto donde Diderot fue figura central, defendía precisamente estas ideas revolucionarias.

La lección práctica

La advertencia sigue siendo vigente: cualquier concentración de poder, sin importar cuán nobles sean las intenciones del líder, crea vulnerabilidad institucional. Un pueblo prospera cuando sus derechos se protegen mediante reglas que trascienden los caprichos individuales, no mediante la esperanza de encontrar un "buen déspota".

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