“Lo horrible de este mundo es que buscamos con el mismo ardor el hacernos felices y el impedir que los demás lo sean.”
Escritor, periodista y polemista francés del siglo XVIII, famoso por su ingenio y sus epigramas. Autor del «Discurso sobre la universalidad de la lengua francesa», defendió la monarquía durante la Revolución y murió en el exilio.
1753-1801
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Significado
La paradoja del egoísmo humano
Rivarol señala una contradicción fundamental en nuestra naturaleza: invertimos energía equivalente en perseguir nuestra propia dicha que en sabotear la ajena. Esta observación desenmascara algo incómodo sobre las sociedades humanas. No actuamos desde la neutralidad; cuando alguien prospera, muchos experimentan una amenaza invisible. La competencia por recursos, estatus o reconocimiento genera una dinámica donde el éxito ajeno se percibe automáticamente como una pérdida personal.
Lo perturbador radica en que esta conducta opera casi inconscientemente. Un colega que avanza en su carrera, un rival que consigue lo que deseamos, una persona que nos supera despierta en nosotros el impulso de obstaculizar. Rivarol escribía en el siglo XVIII, pero su diagnóstico permanece vigente. Las redes sociales amplificaron este fenómeno: celebramos nuestros logros con la misma intensidad con que cuestionamos los ajenos.
Esta dinámica explica por qué sociedades prósperas experimentan simultáneamente altos niveles de insatisfacción. Buscamos la felicidad mirando hacia adentro, pero la medimos comparándonos con otros. Mientras tanto, gastamos recursos reales en limitar oportunidades ajenas.
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“Los infelices son egoístas, injustos, crueles e incapaces de comprender al otro. Los infelices no unen a las personas, las separan.”
“Ponemos más interés en hacer creer a los demás que somos felices que en tratar de serlo.”
“La felicidad reside en los gustos y no en las cosas; somos felices cuando tenemos lo que nos gusta y no cuando tenemos lo que los demás encuentran agradable.”
“Andan el pesar y el placer tan apareados que es simple el triste que se desespera y el alegre que se confía.”
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“Cuando Neptuno quiere calmar las tempestades no se dirige a las olas, sino a los vientos”
“Las ideas son capitales que sólo ganan intereses entre las manos del talento”
“La razón se compone de verdades que hay que decir y verdades que hay que callar.”
“El gato no nos acaricia, se acaricia contra nosotros.”
“Es necesario tener el apetito del pobre para gozar la fortuna del rico.”