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Significado
La excelencia como compromiso inevitable
El Conde de Chesterfield plantea una conexión directa entre el valor de una acción y la calidad con que debe ejecutarse. Si decidimos hacer algo, la lógica sugiere que merecemos hacerlo correctamente. Esta máxima cuestiona una práctica común: realizar tareas sin dedicarles la atención que requieren, justificando la mediocridad bajo la excusa de que "es solo esto" o "no es tan importante". El pensamiento del conde rechaza esta falsa jerarquía donde la importancia justificaría el esfuerzo, mientras que lo menor permitiría la negligencia.
Las implicaciones son profundas. Si algo vale la pena hacerlo, entonces nuestro tiempo, nuestros recursos y nuestra capacidad están comprometidos en ello. Desde lo cotidiano (escribir un correo, cocinar) hasta lo profesional, cada tarea que elegimos aceptar adquiere cierta dignidad. Abandonar esta responsabilidad equivale a admitir que actuamos sin intención clara. La propuesta del Conde invita a examinar nuestras decisiones: o no hacemos algo, o lo hacemos con los estándares que merece.
Aplicación práctica
Esta perspectiva transforma la relación con la exigencia personal. Rechaza tanto el perfeccionismo paralizante como la complacencia reflexiva. Simplemente establece que la coherencia ética exige que nuestras acciones reflejen el valor que les atribuimos.
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“Una casa será fuerte e indestructible cuando esté sostenida por estas cuatro columnas: padre valiente, madre prudente, hijo obediente, hermano complaciente.”
“La virtud de un hombre no debe medirse por sus esfuerzos, sino por sus obras cotidianas.”
“Obra de modo que merezcas a tu propio juicio y a juicio de los demás la eternidad, que te hagas insustituible, que no merezcas morir.”
“Su divisa era ésta: todo lo que merece ser hecho, merece también ser bien hecho.”
Más frases de Conde de Chesterfield
“Habrá amigos que nos declaren sin reservas nuestras faltas y, sin embargo, no se decidirán a hacernos mención de nuestras locuras.”
“El hombre odia a quien le hace sentir su propia inferioridad.”
“Si te propones algún día mandar con dignidad, debes servir con diligencia.”
“Lo único que quiero para mi entierro es no ser enterrado vivo.”
“La gente, en general, soporta mucho mejor que se hable de sus vicios y crímenes, que de sus fracasos y debilidades.”