“Lo único que impide a Dios mandar un segundo diluvio, es que el primero fue inútil.”

Chamfort
Chamfort

Académico francés.

1741 – 1794

Crear imagen

Elige un fondo:

Significado

Una crítica despiadada a la naturaleza humana

Chamfort, moralista francés del siglo XVIII, cuestiona aquí la capacidad del ser humano para aprender de sus propios errores. El diluvio bíblico representaba un castigo divino ante la corrupción moral de la humanidad, un reinicio total. La provocación del aforismo radica en sugerir que, si Dios lo hiciera nuevamente, tampoco produciría cambio alguno: la especie repetiría los mismos vicios, las mismas traiciones, la misma degradación. No es pesimismo ingenuo, sino observación aguda sobre nuestra terquedad existencial.

El alcance de la sentencia

La frase adquiere fuerza porque toca un nervio universal: la resistencia humana al mejoramiento genuino. Conocemos nuestros defectos, vemos sus consecuencias catastróficas, y aun así perpetuamos los patrones destructivos. Chamfort apunta hacia esa brecha inquietante entre conciencia y conducta, entre lo que sabemos y lo que hacemos. Su ironía no busca ofender, sino despertar: si ni una catástrofe total lograría transformarnos, entonces la verdadera tarea no está en esperar milagros externos, sino en examinar por qué nos aferramos tan obstinadamente a nuestros defectos.

Frases relacionadas

Más frases de Chamfort

Chamfort

Ver todas las frases de Chamfort