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La paradoja emocional de los celos
El escritor mexicano Carlos Fuentes plantea una distinción crucial entre dos fuerzas que habitan en la pasión: el amor y el deseo. Los celos operan como un veneno selectivo. Destruyen la ternura, la confianza y la entrega mutua que caracterizan al amor genuino, pero paradójicamente avivan la obsesión física. La persona celosa sigue anhelando al otro con intensidad, aunque ya no lo ama. Este mecanismo revela algo perturbador sobre nuestros sentimientos: el deseo puede persistir incluso cuando el afecto ha sido consumido.
El verdadero castigo
La propuesta de Fuentes plantea que esta supervivencia del deseo constituye el castigo más cruel. Quien ha traicionado o sido traicionado queda atrapado en una prisión de ansia sin la dulzura que la justifica. Sigue atado a alguien por quien ya no siente cariño auténtico, solo apetencia. Esta condena interna resulta más dolorosa que la simple extinción del sentimiento, porque perpetúa el sufrimiento sin ofrecer ni el consuelo del amor ni la libertad del desapego total.
Frases relacionadas
“Los celos nacen del amor, pero no mueren con éste.”
“Si los celos son señales de amor, es como la calentura en el hombre enfermo, que el tenerla es señal de tener vida, pero vida enferma y mal dispuesta.”
“Los celos se engendran entre los que bien se quieren, del aire que pasa, del sol que toca y aun de la tierra que se pisa.”
“El que no tiene celos no está enamorado.”
Más frases de Carlos Fuentes
“No existe la libertad, sino la búsqueda de la libertad, y esa búsqueda es la que nos hace libres.”
“La memoria es el deseo satisfecho.”
“Qué injusta, qué maldita, qué cabrona la muerte que no nos mata a nosotros sino a los que amamos.”
“Para crear debes ser consciente de las tradiciones, pero para mantener las tradiciones debes de crear algo nuevo.”
“Tienes que amar la lectura para poder ser un buen escritor, porque escribir no empieza contigo.”