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Significado
Los celos como síntoma de una pasión enferma
Cervantes utiliza una metáfora médica para cuestionar la ecuación que muchos hacen entre celos y amor verdadero. Así como la fiebre indica que el cuerpo lucha contra una enfermedad, los celos revelan que existe vida emocional, pero una deformada y tóxica. El genio del Quijote sugiere que confundir esta señal de malestar con prueba de devoción es un error fundamental: la pasión descontrolada no honra al ser amado, sino que lo daña.
Una advertencia sobre la obsesión
La comparación es incisiva porque la fiebre, aunque demuestre vitalidad, resulta destructiva si persiste. Un amor sano no requiere vigilancia constante ni desconfianza corrosiva. Los celos nacen del miedo y la inseguridad, no del cuidado genuino. Cervantes, observador agudo del comportamiento humano, nos coloca ante un espejo: quien justifica sus celos apelando al amor confunde la intensidad del sufrimiento con la profundidad del sentimiento. La verdadera devoción descansa en la confianza, no en la angustia.
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“Los celos nacen del amor, pero no mueren con éste.”
“Los celos se engendran entre los que bien se quieren, del aire que pasa, del sol que toca y aun de la tierra que se pisa.”
“El que no tiene celos no está enamorado.”
“Siempre he sentido que hay algo en Buenos Aires que me gusta. Me gusta tanto que no me gusta que le guste a otras personas. Es un amor así, celoso.”
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