“No hay mejor predicador que la hormiga, que no dice nada.”

Benjamin Franklin
Benjamin Franklin

estadista y científico estadounidense

1706-1790

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Significado

El poder del ejemplo sin palabras

Benjamin Franklin apela aquí a una verdad incómoda: los discursos pueden ser vacíos, pero las acciones hablan con autoridad. La hormiga, insignificante y silenciosa, predica mediante su comportamiento constante. Trabaja, construye, se organiza, cumple su función sin necesidad de justificarse ni explicar su método. Su predicación reside en el resultado visible, no en la retórica que lo acompaña.

Crítica a la palabra hueca

Esta máxima cuestiona la cultura del sermón, tan presente en la época de Franklin como en la nuestra. Un predicador elocuente puede convencer temporalmente con palabras; la hormiga convence por su sola existencia productiva. El contraste subraya cuánto hemos valorado históricamente la persuasión verbal sobre la demostración práctica.

Lección para líderes y comunicadores

La implicación final apunta hacia quiénes deberíamos emular: personas cuya coherencia entre lo que dicen y lo que hacen resulta indiscutible. No necesitan defender su valor; este emerge de su trabajo diario. Para líderes, padres y maestros, la pregunta persiste: ¿qué predica realmente nuestra vida cotidiana, independientemente de nuestras palabras?

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