Crear imagen
Elige un fondo:
Significado
Una lección sobre realidad y responsabilidad
Benjamin Franklin condensó en pocas palabras una verdad incómoda sobre la medicina y, por extensión, sobre la vida: mientras esperamos que fuerzas superiores nos sanen, quienes trabajan exigen recompensa por su esfuerzo. La frase juega con la ironía de depositar esperanza en lo divino mientras ignoramos los costos materiales de la atención real. En el contexto del siglo XVIII, cuando la medicina era aún primitiva y muchas curaciones dependían efectivamente de la suerte, Franklin cuestionaba una mentalidad que delegaba la responsabilidad de la salud a lo sobrenatural.
La cita trasciende la medicina para criticar cualquier situación donde confiamos en soluciones ajenas sin reconocer el precio del trabajo. Hoy permanece relevante porque refleja una tensión persistente: buscamos resultados sin asumir los costos que implican, ya sean económicos, emocionales o de tiempo. Franklin recordaba que en el mundo real, alguien siempre cobra por hacer el trabajo. La sabiduría está en reconocer esta verdad y actuar en consecuencia, evaluando críticamente en qué depositamos nuestra confianza y qué precio estamos dispuestos a pagar.
Frases relacionadas
“El dinero no puede comprar amigos, pero puede proporcionarte mejores enemigos”
“Hacer del juego un negocio no puede compararse con el negocio del juego”
“Un banco es un sitio que te prestará dinero si les demuestras que no lo necesitas”
“Llamamos bello a aquello que es elogiado por el periódico y que produce mucho dinero.”
Más frases de Benjamin Franklin
“Cuida de los pequeños gastos; un pequeño agujero hunde un barco”
“Por un clavo se perdió una herradura, por ésta un caballo, y por éste el jinete, que fue capturado y muerto por el enemigo”
“Invertir en conocimientos produce siempre los mejores intereses”
“Si el tiempo es lo más caro, la pérdida de tiempo es el mayor de los derroches”
“Las puertas de la sabiduría nunca están cerradas”