“Los dialécticos y los sofistas, en sus disquisiciones, se revisten de la apariencia de filósofos.”

Aristóteles
Aristóteles

filósofo griego

384 AC-322 AC

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Significado

El fraude intelectual disfrazado de sabiduría

Aristóteles distingue aquí entre quienes practican la filosofía auténtica y aquellos que simplemente adoptan su pose. Los dialécticos y sofistas utilizaban técnicas argumentativas sofisticadas, pero su objetivo fundamental difería del filósofo genuino. Mientras la filosofía busca la verdad mediante el razonamiento riguroso, estos últimos priorizaban la persuasión, la victoria retórica y el prestigio personal. Visten el traje del pensador sin asumir su compromiso real con el conocimiento.

Vigencia del problema

La crítica aristotélica señala un peligro persistente: confundir parecer sabio con serlo. Un sofista domina el lenguaje, estructura argumentos impecables, impresiona con erudición, pero carece de la búsqueda honesta de verdad. Este es un problema que trasciende la antigüedad. Hoy identificamos variantes modernas en espacios donde predomina la retórica sobre el rigor, donde se premia más la apariencia de expertise que la profundidad del pensamiento.

Lección crucial

La cita exige desarrollar espíritu crítico para discernir entre verdadero pensamiento y simulacro. No basta que algo suene filosófico o esté bien argumentado. Conviene preguntarse siempre: ¿quién busca genuinamente la verdad, y quién busca principalmente convencerme?

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