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Significado
La realidad como fundamento de la verdad
Aristóteles rechaza la idea de que la verdad sea una construcción subjetiva o puramente mental. Para el filósofo griego, aquello que existe objetivamente, lo que podemos percibir y verificar en el mundo físico, constituye el único criterio válido de verdad. Una afirmación es verdadera cuando corresponde exactamente con cómo son realmente las cosas. Esta posición se opone frontalmente a sus predecesores, como Platón, que creían en verdades eternas más allá del mundo material.
Las implicaciones de este pensamiento resultan profundas. Rechaza el relativismo y el escepticismo radical: no podemos afirmar que algo sea verdadero simplemente porque nos parezca conveniente o porque nos plazca creerlo. La realidad actúa como árbitro imparcial. Sin embargo, esta visión también plantea un desafío práctico: conocer la realidad con precisión requiere observación cuidadosa y razonamiento riguroso, no opiniones precipitadas.
En el contexto actual, esta máxima sigue siendo relevante frente a la proliferación de interpretaciones subjetivas de los hechos. Aristóteles nos confronta con una responsabilidad: alinearse con lo que genuinamente ocurre, no con lo que deseamos que sea verdad.
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“El hombre nada puede aprender sino en virtud de lo que sabe”
“Nunca se alcanza la verdad total, ni nunca se está totalmente alejado de ella”
“La riqueza consiste mucho más en el disfrute que en la posesión”
“Un amigo fiel es un alma en dos cuerpos”
“La historia cuenta lo que sucedió; la poesía lo que debía suceder”