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Significado
La complementariedad como fundamento biológico
Aristóteles observa aquí una realidad práctica: hombre y mujer requieren mutuamente para perpetuarse. La necesidad no es capricho sino mecanismo evolutivo que los vincula. Este filósofo griego, observador de la naturaleza, identifica en la reproducción un factor que trasciende preferencias individuales. La pareja surge como respuesta a una exigencia biológica, no como construcción cultural o romántica. Su pensamiento refleja el determinismo natural que caracterizaba la filosofía antigua.
Contexto histórico y limitaciones
Escrito en el siglo IV a.C., esta reflexión forma parte de su teoría sobre la naturaleza y el oikos (la casa, la familia). Aristóteles creía que cada ser tenía una función dentro de un orden natural jerárquico. Aunque reconoce la interdependencia, su visión asigna roles fijos y desiguales: el varón como principio activo, la mujer como complementaria. Su análisis carece de perspectiva sobre agencia individual o formas de convivencia alternativas.
Vigencia y reinterpretación
Hoy su argumento resulta incompleto. La biología reproductiva explica solo una dimensión del vínculo humano. Ignoramos lazos emocionales, intelectuales y sociales que trascienden la necesidad biológica, y reconocemos diversos tipos de familia que desmienten la universalidad de su observación.
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“El hombre nada puede aprender sino en virtud de lo que sabe”
“Nunca se alcanza la verdad total, ni nunca se está totalmente alejado de ella”
“La riqueza consiste mucho más en el disfrute que en la posesión”
“Un amigo fiel es un alma en dos cuerpos”
“La historia cuenta lo que sucedió; la poesía lo que debía suceder”