“El corazón es un niño: espera lo que desea”
proverbio inglés
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Significado
El deseo ingenuo del corazón
Nuestra vida emocional funciona como la de un niño pequeño: impulsiva, esperanzada, vulnerable. Cuando amamos, deseamos o soñamos, el corazón no negocia racionalmente ni calcula probabilidades. Simplemente quiere, y esa querer genera una expectativa casi mágica de que lo deseado llegará. Esta característica infantil nos define más de lo que admitimos en nuestras vidas adultas, donde fingimos control y pragmatismo.
La brecha entre anhelo y realidad
Lo problemático emerge cuando esa esperanza choca contra el mundo. El corazón confunde deseo con destino, como si querer algo fuera suficiente para obtenerlo. Muchos sufrimientos provienen precisamente de esta ingenuidad: invertimos emocionalmente en resultados que no controlamos, esperando que la intensidad del sentimiento compense la incertidumbre. Reconocer esta verdad no significa resignarse, sino entender que nuestros sentimientos, aunque profundos y reales, operan con una lógica diferente a la de las circunstancias.
La cita propone una aceptación compasiva de nuestra naturaleza emocional: somos así, y acaso eso sea parte de lo que nos hace humanos.
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“Los deseos de nuestra vida forman una cadena, cuyos eslabones son las esperanzas”
“Las vidas de los ricos son en el fondo tan aburridas y monótonas, sencillamente porque ellos pueden escoger lo que ha de sucederles. Están aburridos porque son omnipotentes... La cosa que mantiene la vida romántica y llena de ardientes posibilidades es la existencia de esas grandes limitaciones vulgares que nos obligan a todos a enfrentarnos a las cosas que no nos gustan o que no esperamos.”
“Tanto más fatiga el bien deseado cuanto más cerca está la esperanza de poseerlo.”
“Mientras que el corazón tiene deseo, la imaginación conserva ilusiones.”
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