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Significado
La brecha entre la moral y el arte
André Gide rechaza la ilusión de que los valores éticos garanticen calidad literaria. Un escritor puede poseer las mejores intenciones del mundo, desear cambiar la sociedad o consolar al lector, pero estas motivaciones por sí solas no crean obras memorables. La literatura requiere algo más: rigor técnico, honestidad artística, capacidad para explorar la complejidad humana sin simplificarla. Los sentimientos nobles tienden a producir obras sentimentales, melodramáticas o didácticas, donde el mensaje sofoca la forma.
Implicaciones para el oficio creativo
Esta afirmación desafía la tentación de instrumentalizar el arte. La mejor literatura emerge cuando el escritor prioriza la verdad narrativa sobre la utilidad moral: cuando permite que los personajes sean contradictorios, que los conflictos resistan soluciones fáciles, que la prosa respire sin el peso de una lección. Gide sugiere que la autenticidad estética es, paradójicamente, más valiosa que la corrección moral. El arte genuino puede transformar al lector precisamente porque no busca convencerlo, sino perturbarlo.
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“Mi deseo es poner en aborrecimiento de los hombres las fingidas y disparatadas historias de los libros de caballerías”
“No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo”
“La pintura es poesía silenciosa, y la poesía es pintar con el regalo de la palabra”
“La literatura es el arte de escribir algo que se lee dos veces; el periodismo, el de escribir algo que se lee una vez”
Más frases de André Gide
“Sabio es aquel que constantemente se maravilla”
“Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado”
“Todas la cosas ya fueron dichas, pero como nadie escucha es preciso comenzar de nuevo”
“Todas las cosas ya fueron dichas, pero como nadie escucha es preciso comenzar de nuevo”
“Muchas veces las palabras que tendríamos que haber dicho no se presentan ante nuestro espíritu hasta que ya es demasiado tarde.”